Existe un registro donde figuran todos tus préstamos, y lo consulta cualquier banco al que pidas financiación. No es una lista negra, y tienes derecho a ver el tuyo gratis.
La CIRBE es la Central de Información de Riesgos del Banco de España. Dicho en cristiano: el registro donde consta cuánto dinero debes y a quién.
Casi nadie sabe que existe hasta que le deniegan un préstamo y alguien lo menciona. Y como el nombre suena a fichero de morosos, la primera reacción suele ser asustarse. Conviene aclararlo de entrada, porque es la confusión más extendida y la más innecesaria.
¿Qué registra exactamente?
La CIRBE recoge, para cada persona, los riesgos que las entidades financieras tienen con ella. Es decir: préstamos, hipotecas, créditos, líneas de financiación, avales.
De cada operación consta el importe, el tipo de producto, el plazo, la entidad y, muy importante, si está al corriente de pago o presenta impagos.
Lo que no recoge, y aquí está la diferencia clave:
No es una lista de morosos. Eso son otros ficheros, privados, gestionados por empresas. La CIRBE es pública, del supervisor, y en ella figura todo el mundo que tenga financiación, pague bien o pague mal.
No registra tu saldo ni tus ahorros. Solo deuda. No registra tus movimientos, ni en qué gastas, ni tus ingresos.
No te puntúa. En España no existe una nota de crédito al estilo estadounidense. La CIRBE informa, no califica.
Estar en la CIRBE es completamente normal: si tienes o has tenido una hipoteca, un préstamo del coche o una financiación a plazos, estás. No es una mancha, es un registro.
¿Cuál es el umbral, y por qué no aparece todo?
Las entidades solo declaran de forma individualizada las operaciones que superan cierto importe de riesgo acumulado por titular y entidad. Por debajo de ese umbral, la deuda concreta no llega al registro con ese detalle.
El umbral ha bajado en los últimos años, y sigue una hoja de ruta con fecha concreta. Según la Circular 2/2023 del Banco de España, desde el 2 de enero de 2023 rige un umbral transitorio de 3.000 € de riesgo acumulado: por debajo de esa cifra, la entidad no está obligada a declarar la operación de forma individualizada. Y hay un cambio próximo que conviene tener en el radar: el umbral definitivo baja a 1.000 € en enero de 2027, tras un retraso fijado por la Orden ETD/600/2022. Si lees esto cerca de esa fecha, es posible que el umbral ya haya cambiado.
Lo relevante para ti es la consecuencia práctica: que algo no salga en tu CIRBE no significa que no exista. Una financiación pequeña de una compra a plazos puede no aparecer con detalle individualizado, y sin embargo sigues debiéndola y sigue afectando a tu capacidad de pago cuando un banco analice tu solicitud. Y al revés: que aparezca no significa que tengas un problema. Aparecer con una hipoteca al corriente de pago es exactamente lo que se espera de alguien con una hipoteca.
¿Quién puede consultarla?
Esta es la pregunta del título y tiene una respuesta corta: mucha menos gente de la que se teme.
Tú. Tienes derecho a consultar tus propios datos, gratis y las veces que quieras.
Las entidades financieras, pero solo con motivo. Un banco puede consultar tu CIRBE si le has pedido financiación, si ya eres su cliente con un préstamo vivo, o si vas a avalar a alguien. No pueden mirarla por curiosidad ni porque abras una cuenta corriente.
Nadie más. Ni tu casero, ni una empresa donde optes a un trabajo, ni una compañía de suministros, ni un particular. No tienen acceso.
Y hay un detalle que tranquiliza a mucha gente: en tu informe puedes ver qué entidades han consultado tus datos en los últimos meses. Si aparece un banco por el que nunca has pasado, eso sí es una señal a investigar.
¿Cómo se pide el informe?
Es gratis, se hace por internet y tarda poco. Lo que necesitas es identificarte de forma segura:
1. Entra en la sede electrónica del Banco de España y busca el trámite de la Central de Información de Riesgos.
2. Identifícate con certificado digital, DNI electrónico o el sistema Cl@ve. Si no tienes ninguno, hay una vía alternativa por correo postal, más lenta.
3. Solicita el informe y descárgalo.
Merece la pena hacerlo al menos una vez, y especialmente antes de pedir una hipoteca o un préstamo grande. Por dos motivos: sabes exactamente lo que el banco va a ver antes de que lo vea, y detectas errores con tiempo para corregirlos.
Porque los errores existen. Los más habituales: una deuda ya cancelada que sigue figurando, un préstamo que no reconoces, o un importe que no cuadra. Si encuentras algo raro, la reclamación se dirige a la entidad que declaró el dato, no al Banco de España — el supervisor recoge lo que las entidades le mandan, no lo inventa. Si la entidad no rectifica, entonces sí se reclama al Banco de España.
Cuándo pedirlo sin falta: antes de solicitar una hipoteca, si te han denegado financiación y no entiendes por qué, si sospechas que alguien ha usado tu identidad, y si acabas de cancelar un préstamo — para comprobar que efectivamente ha desaparecido y no sigue contando como deuda viva.
¿Cómo afecta a que te den o no un crédito?
La CIRBE no decide. Es una de las cosas que el banco mira, junto con tus ingresos, tu antigüedad laboral y su propia política de riesgo en ese momento.
Lo que sí hace es enseñar dos cosas que pesan bastante:
Tu endeudamiento total. Aquí está el uso principal. Si pides un préstamo diciendo que no debes nada y tu CIRBE muestra otras tres financiaciones vivas, el problema no es la deuda: es la discrepancia. El banco calcula qué parte de tus ingresos ya está comprometida, y si la suma pasa de cierto porcentaje, la solicitud se cae.
Los impagos. Una deuda marcada como impagada es la señal que más pesa en contra, y permanece en el registro un tiempo después de haberla saldado.
Dos consecuencias prácticas poco conocidas:
Avalar a alguien te aparece como riesgo propio. Si has avalado un préstamo, esa deuda figura asociada a ti aunque la pague puntualmente otra persona. Y le resta a tu capacidad de endeudamiento como si fuera tuya. Es lo que descoloca a mucha gente cuando le deniegan una hipoteca sin deber nada.
Las tarjetas de crédito cuentan por el límite, no por lo que debes. Una tarjeta con un límite alto que no usas puede computar igualmente. Si vas a pedir una hipoteca, cancelar tarjetas que no usas es una limpieza que ayuda.
Y una relación que conviene ver: el crédito revolving es una financiación viva y permanente, así que aparece y resta. Una deuda revolving de la que no te acordabas puede ser la razón por la que te deniegan algo importante años después. Tenerla en pago total y no aplazado evita que se convierta en eso.
¿Qué no hay que hacer?
Dos cosas que circulan por internet y no funcionan:
«Salir de la CIRBE». No se puede, y no hace falta. No es una lista de la que borrarse: es un registro de operaciones reales. Lo único que se puede corregir son los errores. Cualquier empresa que te ofrezca «limpiar tu CIRBE» a cambio de dinero te está vendiendo humo.
Ocultar deudas al pedir un préstamo. El banco va a mirar el registro de todos modos. Lo que consigues no es esconder la deuda, sino que la solicitud llegue con una inconsistencia — y eso pesa más en contra que la propia deuda.
La CIRBE asusta por el nombre y por el desconocimiento. Cuando la miras de cerca es lo contrario de una amenaza: es la única forma que tienes de ver exactamente lo mismo que va a ver el banco, antes que él, y gratis.
Fuente consultada el 20 de septiembre de 2026: Circular 2/2023, de 17 de marzo, del Banco de España, por la que se modifica la Circular 1/2013 sobre la Central de Información de Riesgos (texto consolidado, BOE).

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