No todas las apps financieras son bancos. Se parecen en la app, en la tarjeta y en el marketing — la diferencia se nota si algo va mal.
Cuando abres una cuenta en una app financiera moderna, casi nunca te preguntas qué tipo de entidad hay detrás: hay una tarjeta, hay una app, hay un IBAN, y todo funciona igual que en cualquier banco tradicional. Pero por debajo hay dos figuras legales distintas con implicaciones muy diferentes sobre qué pasa con tu dinero si la entidad tiene problemas.
Los dos tipos
Una entidad de crédito —un banco, en el sentido estricto— tiene licencia bancaria plena, concedida y supervisada en última instancia por el Banco Central Europeo junto al Banco de España. Puede captar depósitos y, con ese dinero, conceder préstamos e hipotecas: es la actividad clásica de intermediación bancaria, prestar el dinero que otros han depositado.
Una entidad de dinero electrónico (EDE) o entidad de pago tiene una autorización distinta y más limitada: puede emitir dinero electrónico, procesar pagos, emitir tarjetas y ofrecer cuentas con IBAN, pero no puede prestar el dinero de sus clientes. Muchos neobancos y fintechs que has visto anunciarse en los últimos años operan bajo esta figura, no como bancos con licencia plena.
Salvaguarda de fondos
Como una EDE no puede usar tu dinero para prestarlo a otros, la normativa europea le exige mantenerlo separado de su propio patrimonio en todo momento —lo que se llama salvaguarda de fondos—. En la práctica, esto se hace de dos formas: depositando el dinero de los clientes en cuentas específicas en un banco con licencia plena, o cubriéndolo con una póliza de seguro o garantía equivalente. En cualquiera de los dos casos, ese dinero está legalmente aislado del balance de la EDE, así que si la EDE quiebra, sus acreedores no pueden tocarlo.
Un banco con licencia plena, en cambio, sí usa tu dinero como parte de su actividad —prestándolo—, y por eso necesita un mecanismo de protección distinto para el depositante: el Fondo de Garantía de Depósitos.
FGD o no
Aquí está la diferencia que de verdad importa. Los depósitos en un banco con licencia plena están cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) hasta 100.000 € por titular y entidad, con independencia de lo que le pase al banco. Es una garantía estatal, financiada por el propio sector bancario, pensada para que el cliente recupere su dinero incluso en un escenario de quiebra.
Las EDEs no están cubiertas por el FGD, porque técnicamente no captan depósitos: tu saldo en una EDE no es un depósito bancario, es dinero electrónico emitido a tu nombre y protegido por la obligación de salvaguarda que hemos visto antes. Es una protección real y exigida por ley, pero de naturaleza distinta a la del FGD, y no publicada con la misma cifra tope reconocible.
Cómo comprobarlo
El Banco de España mantiene un Registro de Entidades público y consultable online, donde figura cada entidad autorizada a operar en España —bancos, entidades de dinero electrónico, entidades de pago— junto con su categoría exacta y si opera con pasaporte comunitario desde otro país de la UE. Es la fuente más fiable, más incluso que lo que diga la propia app o su web.
También puedes mirar el aviso legal o los términos y condiciones de la entidad: por normativa, están obligadas a indicar su naturaleza jurídica y su número de registro. Si en ningún sitio se menciona «entidad de crédito» ni aparece una referencia clara al FGD, es razonable asumir que estás ante una entidad de dinero electrónico y no ante un banco con licencia plena.
Para el uso del día a día —cobrar la nómina, pagar con tarjeta, hacer transferencias— la diferencia rara vez se nota. Se vuelve relevante cuando decides dejar ahí una cantidad de dinero importante durante un tiempo largo: ahí sí conviene saber exactamente qué tipo de protección respalda ese saldo.

Deja una respuesta