Qué es la TAE y en qué se diferencia del TIN

Contrato bancario sobre una mesa de madera con gafas y una taza de café
Cuentas y ahorro

La TAE incluye comisiones y el TIN no. Son el mismo dato expresado de dos formas distintas, y confundirlos es la razón por la que dos cuentas con el «mismo interés» acaban rindiendo cosas distintas.

Publicado el 10 de agosto de 2026 Última revisión: 20 de septiembre de 2026 Lectura: 6 min

Si has mirado la publicidad de dos cuentas remuneradas, seguramente has visto dos porcentajes distintos anunciados para el mismo producto: uno más pequeño y otro más grande. El pequeño suele ser el TIN. El grande —o a veces el más pequeño, según el producto— es la TAE. No son errores de imprenta: miden cosas distintas, y solo una de las dos sirve para comparar productos entre sí.

¿Qué es el TIN?

El TIN, Tipo de Interés Nominal, es el porcentaje de interés que el banco aplica a tu saldo, sin más. Es el número que usa la fórmula básica del interés: capital × TIN × tiempo. Lo que el TIN no dice es cada cuánto se te abonan esos intereses ni si el producto tiene algún coste asociado.

Esa omisión importa más de lo que parece. Un TIN del 3 % pagado una vez al año no rinde lo mismo que un TIN del 3 % pagado mes a mes, porque en el segundo caso los intereses de enero generan a su vez intereses en febrero, y así sucesivamente. Es el efecto del interés compuesto, y el TIN, tal cual se anuncia, no lo refleja.

¿Qué añade la TAE?

La Tasa Anual Equivalente coge el TIN, el número de veces que se capitalizan los intereses al año y las comisiones o gastos obligatorios del producto, y lo convierte todo en un único porcentaje anual comparable.

Su cálculo no es una convención informal: está fijado por ley. El artículo 32 terdecies de la Orden EHA/2899/2011 establece que «la tasa anual equivalente, que iguala, sobre una base anual, al valor actual de todos los compromisos […] existentes o futuros, asumidos por la entidad y por el cliente, se calculará de acuerdo con la fórmula matemática que figura en el anexo V» de esa misma orden. Es decir: todas las entidades están obligadas a calcularla exactamente de la misma forma, precisamente para que puedas poner dos ofertas una al lado de la otra sin hacer tú la cuenta.

Por eso, si un anuncio solo menciona el TIN en letra grande y la TAE aparece diminuta al pie —o no aparece—, es una señal para leer la letra pequeña antes de nada.

Si quieres ver el efecto de esa diferencia en un préstamo real, en la calculadora de hipoteca y préstamo puedes cambiar el TIN y el plazo y comprobar cómo se mueve la cuota y el coste total. Es la forma más rápida de entender por qué dos ofertas con el mismo TIN no cuestan lo mismo.

¿Cómo se ve la diferencia con un ejemplo?

Imagina dos cuentas remuneradas, ambas con un TIN anunciado del 3 %, sobre un saldo de 3.000 €:

Cuenta A · anual TAE 3,00 %
Cuenta B · mensual TAE 3,04 %
Diferencia al año 1,25 €

El mismo TIN, un resultado distinto: la Cuenta B paga los intereses doce veces al año, así que cada abono mensual empieza a generar interés sobre sí mismo antes de que acabe el año. La diferencia en este ejemplo es pequeña —1,25 €—, pero crece con el saldo, el plazo y, sobre todo, en cuanto entra una comisión de mantenimiento en la ecuación: una comisión anual de 30 € sobre esos mismos 3.000 € recorta la TAE real muy por debajo del TIN anunciado, aunque el TIN en el papel siga diciendo 3 %.

La regla práctica: para comparar dos productos de ahorro, ignora el TIN y mira solo la TAE. Es el único de los dos números pensado para eso.

¿Cuándo coinciden TAE y TIN?

Hay un caso en el que ambos números son iguales: cuando la capitalización es anual y el producto no tiene ninguna comisión ni gasto asociado. Sin capitalizaciones intermedias que compongan el interés y sin costes que restar, la fórmula de la TAE no tiene nada que ajustar sobre el TIN, y ambos coinciden. Es el caso de la Cuenta A del ejemplo anterior.

Es una situación menos frecuente de lo que parece: la mayoría de cuentas remuneradas liquidan intereses mensual o trimestralmente para hacer el producto más atractivo a primera vista, lo que ya introduce una pequeña diferencia a favor de la TAE. Cuando la veas, no es un error del banco — es la mecánica del interés compuesto haciendo su trabajo.

Fuente consultada el 20 de septiembre de 2026: Orden EHA/2899/2011, de 28 de octubre, de transparencia y protección del cliente de servicios bancarios, artículo 32 terdecies y anexo V (texto consolidado, BOE).

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